miércoles, 7 de noviembre de 2012

Cuando no importa ser sillón

La Antonia tiene esa facilidad para acurrucarse o amoldarse al cuerpo de uno. Hoy me recosté en la cama y ella de apoco se fue acercando a mi. De pronto estaba yo de sillón de ella, mientras veía Barney por Nextflix. No existe mayor placer que tomar en brazos a un hijo, sobre todo cuando duerme y tienes que llevarlo a su cama. Entre más pequeño está, mayor es la fragilidad y mayor el placer de acurrucarlo en su liviandad. 

Por eso la Anto tiene esa increíble adaptabilidad de acomodarse a tu estado actual y en sinergia con tu cuerpo acomodarse. Si estás sentado, acostado, de pie, ella ser encarga de hacerlo un proceso que no moleste.